De matadero a agente de cambio social; conoce la sede de ELLA

Trozadero, Sala de Chanchos, Lavadero de Cueros, Sala de Corderos… Nada de qué asustarse ya que son parte de los espacios que dan vida a mARTadero, espacio que anida los eventos de ELLA – Encuentro Latinoamericano de Mujeres.

Sólo basta recorrer sus recovecos –las que un día alojaron al matadero municipal de Cochabamba- y las calles que la circundan para darse cuenta de que no pudo haber mejor elección para acoger este encuentro.

Ubicado en el barrio cochabambino de Villa Coronilla, este proyecto boliviano ha probado que es posible (y necesario) gatillar cambio social desde el trabajo colaborativo y bajo los paraguas de las culturas y las artes. Lo saben los vecinos de Villa Coronilla, barrio de la periferia de Cochabamba que acoge este espacio y que hace poco más de una década era calificada como una zona roja. Hoy Villa Coronilla recupera su dignidad de la mano de vecinos y actores culturales que se fusionan gracias al impulso de mARTadero.

El trabajo de este espacio ya ha sido reconocido. El 2012, la Organización de Estados Americanos (OEA) eligió este proyecto boliviano como una de las 18 prácticas exitosas en la incorporación de la dimensión cultural como componente indispensable para el desarrollo y bienestar de las comunidades en la región.

“Este era un barrio triste y olvidado por las autoridades municipales. Hoy la historia ha cambiado radicalmente”, asegura Fernando García, director de mARTadero.

Y si hablamos de historia, es necesario volver en el tiempo hasta la génesis de este espacio. Y para ello hay que retroceder hasta 1924, año en el que se edificó en Villa Coronilla el matadero municipal de Cochabamba, conjunto arquitectónico de 3.000 metros cuadrados en torno el cual se instalaron los matarifes y sus familias. En los años 90, sin embargo, el matadero fue reubicado debido a la movilización de los vecinos, quienes sufrían debido a las constantes borracheras que se armaban en los bares que se habían instalado en los alrededores del matadero.

Se proyectó entonces convertir la estructura en un centro cultural y deportivo, pero la falta de gestión y el desinterés de las autoridades mantuvieron el edificio en el abandono. Hasta que en 2004, un grupo de artistas y gestores culturales, unidos en el Nodo Asociativo para el Desarrollo de las Artes (NADA), logró que el exmatadero albergue la Bienal de Arte Contemporáneo. Y, posteriormente, instalaron allí el proyecto mARTadero, el vivero de las artes.

Actualmente más de 200 actividades se desarrollan mensualmente en este espacio: desde la producción de audiovisuales, pasando por conciertos, talleres y residencias de intercambio de artistas, hasta reuniones de organizaciones sociales.

Pero nada se compara con el lazo tejido con Villa Coronilla. El proyecto ha salido de las paredes del exmatadero para instalarse en los colegios del barrio, con los proyectos Jóvenes Activistas y Agentes de Cambio. Estos colectivos, a su vez, dan vida a programas como Mi barrio es solidario y Mi barrio es limpio, que hacen incidencia en el mejoramiento de Villa Coronilla.

Pero si hay una actividad que ha cambiado el rostro de Villa Coronilla, éste ha sido la Bienal de Arte Urbano (BAU), iniciativa que busca resignificar los espacios de la ciudad. Se trata de un espacio donde artistas bolivianos y de otros países se unen para convertir las paredes del barrio en lienzos donde se lucen murales  con la complicidad y autorización de  los vecinos de Villa Coronilla.

¿Verdad que no hubiera existido un mejor lugar para llevar adelante ELLA?

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