Más trabaja y es la peor pagada

Mujeres de Potosí, por Jacky Rojas

DÍA DEL TRABAJO/ La violencia tiene muchas caras y muchas formas, la más horrible es aquella que cuenta con la permanente complicidad de la sociedad, la violencia económica consecuencia de la laboral y de la falta de Igualdad de Oportunidades

Más trabaja y es la peor pagada
Jackeline Rojas Heredia / 2do.Ella
Equipo de Comunicación ELLA

Martha mantenía sola a toda su familia, madre de cinco niños y tutora de cuatro hermanos, dedicó más de 12 años a la tarea de limpiar los desagües de la ciudad de Potosí para que no colapsen en época de lluvia, desde el área de Mantenimiento y Servicios Básicos de la Alcaldía municipal de esa ciudad. Meses atrás sin embargo, empezó el acoso de Froilán a quien no hizo caso provocando con esto que él la golpease en el mismo trabajo y delante de otros compañeros que no hicieron nada para ayudarla. Cuando ella dio aviso al Ingeniero responsable de grupo, éste le dijo que la que traía problemas era ella por ser mujer y que por consiguiente debía irse.

Ante esa situación intervino la Defensoría Departamental del Pueblo junto a la Red Contra la Violencia lo que a su vez dejó al descubierto el miserable y diferenciado salario (8oo bolivianos al mes por tiempo completo, incluido algunos fines de semana y feriados por emergencias, lo que equivale a un 50% menos del salario mínimo estipulado por Ley) que la mujer ganaba en relación a la ganancia de un hombre por el mismo trabajo, el riesgo permanente a su salud por carecer de uniforme adecuado y el hecho de estar expuesta a gases tóxicos la mayoría de las veces y en áreas de poca ventilación. Lo que llama también la atención es que Martha trabajaba para una dirección dependiente de la Alcaldía, instancia que se supone debe respetar y cumplir los derechos laborales.

Esta historia de vida es un ejemplo de situaciones e injusticias sociales por las que muchas mujeres en Bolivia pasan al momento de trabajar. Muchas mujeres pese al agotamiento, a las escasas horas de sueño, y la lucha de siglos por alcanzar el reconocimiento a su permanente labor continúan relegadas y sometidas a los mandatos laborales machistas. Una realidad que coincide con el informe recientemente publicado por ONU Mujeres.

Según ONU Mujeres en su informe “WomensProgress 2015”, “El 83% de los trabajadores domésticos a escala mundial son mujeres, y casi la mitad de ellas no tiene derecho a percibir el salario mínimo. Es decir, que millones de mujeres siguen confinadas en trabajos mal remunerados, de poca calidad, sin asistencia sanitaria básica, ni acceso a agua limpia o saneamiento decente.

En el mismo informe la directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka remarca la necesidad de que los países adopten “políticas que faciliten que tanto las mujeres como los hombres puedan cuidar de sus personas queridas sin tener que sacrificar su propia seguridad económica, prosperidad e independencia”, más aún cuando el informe menciona que en las regiones en desarrollo, hasta el 95 por ciento del empleo de las mujeres corresponde al sector informal, con trabajos no amparados por la legislación laboral y sin protección social.

Por su parte, Shahra Razavi, Directora de la Sección de Investigación y Datos de ONU Mujeres y principal autora del informe menciona que tanto las conclusiones como los principales estudios de caso fueron realizados desde Bolivia a Botswana y en todo ese recorrido la situación laboral de las mujeres es similar así difieran los continentes y países.

Incluso en los casos en los que las mujeres consiguen prosperar profesionalmente, se encuentran con obstáculos a los que normalmente los hombres no tienen que enfrentarse. Por ejemplo, en la UE, el 75 por ciento de las mujeres en puestos de dirección y profesionales más elevados y el 61 por ciento de las mujeres en ocupaciones del sector de servicios han sufrido algún tipo de acoso sexual en el lugar de trabajo a lo largo de su vida.

El informe de ONU Mujeres fue elaborado en coordinación con diversas organizaciones que desde los países de estudio aportaron con información y datos; en Bolivia uno de los grupos colaboradores integra la Mesa Nacional de Trabajo de Presupuestos Sensibles a Género (MNT-PSG) que trabaja junto a Colectivo Cabildeo. Entre sus representantes esta Silvia Fernández, investigadora economista quien sostiene que si la economía va a seguir pensando solo en flujos monetarios deja por fuera las necesidades de las personas, y agudiza aún más las diferencias entre hombres y mujeres. Fernández propone como alternativa “pensar en una economía que reconozca el trabajo de cuidado que las mujeres realizan en el hogar, lo redistribuya entre los miembros de la familia, Estado y conjunto de la comunidad y sea una economía pensada en la producción de condiciones para la vida y la reproducción de condiciones para la vida, evitar los cultivos transgénicos, preservar los ríos, pero en cuidar a las personas. Que el interés no sea la acumulación y la riqueza, sino la equidad”.

Economía Feminista

¿A quiénes agreden más sus derechos políticos? A las mujeres,

¿Dónde se sitúa más la pobreza? Entre las mujeres,

¿Quién gana menos y trabaja más? Las mujeres,

¿Quién aporta más con impuestos al Estado? Las mujeres,

¿Para quienes se hacen leyes especiales porque sufre mayor violencia? Para las mujeres. En base a la respuesta de las preguntas anteriores Silvia Fernández explica que cuando se habla de “presupuestos sensibles a género”, se habla de un presupuesto público orientado a reducir las desigualdades que existen entre hombres y mujeres. En base a esa lógica, se ha realizado una propuesta que podría reducir las brechas de desigualdad expresadas en la desventaja de las mujeres en relación a los hombres, en educación, salud, participación política y otros.

En ese panorama ingresa la Economía Feminista como una alternativa que busca redistribuir mejor los recursos que se tienen, en base según Fernández al análisis de tres categorías para identificar los presupuestos sensibles a género y orientar el gasto público hacia la igualdad.

La primera categoría tiene que ver con la desigualdad, “Parece que el solo hecho de ser mujer ya es una condición de desigualdad que la sociedad no la reconoce como desigualdad, por eso se habla de la Naturalización. La sociedad está concebida desde la visión masculina”.

La segunda categoría tiene que ver con la división sexual del trabajo, las labores domésticas, los cuidados en casa carecen de valor y son los que están históricamente destinados a las mujeres, el único trabajo reconocido es el que explota, el que vende y tiene valor en el mercado pero el que cuida la vida no tiene valor.

Y la tercera categoría son los patrones culturales discriminadores, ¿Qué hace falta para que se mantenga la desigualdad entre hombres y mujeres basada en la desigualdad sexual del trabajo? Que toda la sociedad crea que eso es natural y para eso está la religión, la educación, los medios de comunicación, la escuela, la tecnología.

“Son discursos de patrones culturales discriminatorios que afecta más a mujeres indígenas, y a las jóvenes porque estamos en una sociedad patriarcal y adulta céntrica”, explica la economista.

Entonces, en base a esos criterios la MNT-PSG junto a Colectivo Cabildeo ha creado indicadores que parten del reconocimiento de las mujeres no solo como portadoras de derechos, sino además, como portadoras de saberes y conocimientos en la reproducción y cuidado de la vida.

Desde ahí, se mide el peso de la inversión en la equidad, en la producción de bienes y servicios con la misma lógica de la economía clásica (para hablar en su mismo idioma). “Reproducir es alimentar, cuidar, dar abrigo es sostenibilidad no es solo parir”.

Lo que se mide en el presupuesto es la inversión en bienes y servicios en programas y actividades en igualdad de género respecto al total de la inversión, sin tomar en cuenta el gasto corriente o gasto operativo, por ejemplo, el Tesoro Municipal viene dividido entre el Ejecutivo y el Legislativo (Concejo) esos dos son gastos operativos de funcionamiento.

“Nosotras solo vamos a mirar el gasto de inversión no el de funcionamiento”. El ejercicio en sí busca la creación de proyectos y programas que puedan insertarse en otras categorías de gasto público que no han sido tomadas en cuenta, no solo en categorías de género, desde esa visión podrían crearse modelos de producción que permitan la intervención de sectores o grupos de mujeres que necesitan incrementar sus ingresos, elevar su auto estima y mejorar la calidad de vida de ellas y de sus descendientes.

Trabajos asociados: Una alternativa contra la pobreza
Caso Mosoj Ñan y Kuska

Ante la realidad descrita líneas arriba, muchas mujeres optan por agruparse y constituir asociaciones, o redes laborales y apostar de esa manera por la creación de fuentes de ingreso más seguras mientras intercalan esa múltiple función de madres, esposas y empleadas asalariadas o trabajadoras individuales.

Mujeres empresarias de Villa Victoria surge impulsada por la ONG Mosoj Ñan en Potosí, en una zona integrada en su mayoría por migrantes del interior del país y sobre todo del área rural. Las mujeres dedican su tiempo a la creación de prendas de vestir a través de la confección de uniformes, polleras, tejidos y bordados.

“Es una iniciativa con poco tiempo de vida, con mucha expectativa pero que depende también de los contratos que se puedan adquirir de Instituciones que precisen el servicio”, explicó Rosario Laime directora de Mosoj Ñan.

En Cochabamba y con el apoyo del mARTadero surge Kuska, una iniciativa que agrupa a mujeres quienes logran aportar a la economía familiar a través del desarrollo y venta de expresiones artísticas realizadas en base a la cerámica, de acuerdo a María René Camacho representante de Kuska, el proyecto nació como parte de una lucha contra la desigualdad laboral de género y el empoderamiento de la economía femenina.

Actualmente la iniciativa trabaja en la creación de 12 murales con figuras de tres mujeres emblemáticas de Bolivia: Adela Zamudio, Manuela Gandarillas y Bartolina Sisa y que serán expuestos en los puntos más concurridos del departamento con el apoyo de la Oficina Jurídica para la Mujer y en aporte a la lucha por los derechos de las mujeres.

Kuska - Organización Femenina Artesanal

Kuska – Organización Femenina Artesanal

Datos de ONU Mujeres a nivel Mundial

A nivel mundial y en promedio, las mujeres cobran un 24 por ciento menos que hombres. La brecha en el caso de las mujeres con hijas e hijos es aún mayor: en Asia meridional, por ejemplo, la diferencia de remuneración por motivo de género es del 35 por ciento cuando se trata de mujeres con hijas e hijos (en comparación con el 14 por ciento para aquellas sin descendencia). A esta enorme carga para las mujeres por cuidar a otras personas, se añaden tasas inferiores de participación en la población activa, diferencias de remuneración por motivo de género y un menor acceso a las pensiones. En Francia y Suecia, las mujeres ganarán un 31 por ciento menos que los hombres a lo largo de su vida; en Alemania, un 49 por ciento menos que los hombres; y, en Turquía, una mujer en promedio ganará un abrumador 75 por ciento menos que un hombre a lo largo de su vida”.

Con esos ejemplos, ONU Mujeres insta a los gobiernos, las instituciones financieras, las empresas y la sociedad civil a definir una agenda económica alternativa en la que las mujeres y sus derechos desempeñen un papel central.

En conclusión el informe expresa el pensamiento de muchas mujeres que analizan alternativas de lucha contra la pobreza y la falta de equidad laboral a nivel mundial, defiende que el progreso de las mujeres es el progreso de todas y todos.

Media ELLA

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Cobertura Colaborativa del Encuentro Latinoamericano de Mujeres
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Abr 30, 2015 | Posted by in Trabajo | 0 comments
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